sábado, 15 de julio de 2017

EXILIO: DERECHOS HUMANOS EN DUDA

Juan Carlos C. J., Escritor y Editor

CARTA ABIERTA

A: VÍCTOR ROSAS VERGARA, ABOGADO

Saludos a todos:

No se trata de cuestionar la conquista de los derechos, sino de reconocer que su efectividad depende de la capacidad humana para lograr un resultado que sea incluyente y sostenible, para una reparación adecuada y asumir los compromisos que implican esas nuevas expectativas”.

Desde que se conocieran los nefastos resultados de su defensa como abogado no he dejado de emitir esta advertencia. Soy uno de los pocos Ex-PP en el exilio que se ha enfrentado públicamente a usted y le he exigido que abandone el cargo de vicepresidente de la UNExPP. En este caso, por no ser ético, pierde credibilidad, al anteponer su negocio como abogado y su interés en el mismo como vicepresidente. La transparencia, las incompatibilidades y los conflictos de interés forman el núcleo de mi queja. La tensión interna que ha provocado este desconcierto me ha influido hasta un punto del no retorno.

Además, mis alegatos contra usted, es por la cantidad de 147 millones de pesos (faltantes). Y consiste en la negligencia profesional cometida por usted, en su gestión y codicia desmedida de querer abarcar en un caso colectivo de la defensa de exprisioneros políticos torturados con apremios ilegítimos, la introducción en el mismo paquete a indemnizar a “viudas y huérfanos”. Por lo cual, la Corte Suprema de Chile decidió fallar por lo menos costoso para el Fisco y determino una reparación final de tres millones de pesos por cada demandante de la "Quinta Demanda".

Técnicamente ante la ley, los casos de las “viudas y huérfanos” debieron de presentarse en otra demanda colectiva independiente y no juntarla con los casos de defensa que hizo en los de apremios y torturas. Su práctica profesional denota la avidez por el dinero y el desprecio absoluto por la rectitud en el ejercicio de sus funciones.

LA HISTORIA

Fui cautivo por casi tres años (1973-1976), para luego ser expulsado por decreto ley por la dictadura militar fascista, solo para recibir después de 41 años en el Exilio, tres millones de pesos. 

Que diferencia a los resultados que dieron su defensa en el caso Dawson, donde las víctimas no estuvieron más de un año en prisión y recibieron de reparación 150 millones de pesos. 

Entre las víctimas de los derechos humanos donde fui retenido se encontraban doctores, profesores y académicos, funcionarios públicos, periodistas, sacerdotes, dirigentes sindicales, sociales y políticos, artistas, estudiantes, agricultores, dueñas de casa, profesionales, obreros, indígenas, etc.

En muchos casos se utilizaron campos de concentración en oficinas salitreras (Oficina Chacabuco), hasta se hizo uso de instalaciones deportivas, como el Estadio Chile. En otros casos se habilitaron para estos efectos inmuebles particulares, como Tres Álamos como cuarteles o prisiones clandestinas de los servicios de seguridad del régimen, incluyendo la Cárcel Publica y la Penitencearía.

“Lamento decirle que hemos esperado media vida en el exilio por Justicia y Reparación y no es la verdad que se acaba con la vida, sino lo que se acaba son los sueños”. 

En un país como Chile, las millonarias jubilaciones que reciben exmilitares condenados por violaciones a los derechos humanos son inaceptables. Mientras el 91% de la población recibe menos de 235 dólares de jubilación, un centenar de condenados por crímenes de lesa humanidad, encarcelados en el penal Punta Peúco, reciben pensiones que llegan a unos 4.700 dólares al mes.

Estas millonarias pensiones que paga el Estado a los exmilitares representan “una vergüenza, un agravio y una ofensa a la memoria de Chile, no solamente a los familiares de las víctimas”, sino a todo el exilio en general.  “En contraste, con aquellas personas y exprisioneros políticos que sobrevivieron a las cárceles clandestinas y que reciben 150.000 pesos de pensión (unos 225 dólares)”.

La esperanza a una reparación justa, seguirá dormida sin resolverse por MUCHOS años más de espera, ahora en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), mientras que las víctimas siguen muriendo día con día sin haber hallado consuelo en la JUSTICIA, VERDAD y REPARACIÓN. 

Tanta lucha, tanta sangre derramada, tantos sueños perdidos, tanta resistencia todos estos años para terminar solo con promesas de una REPARACIÓN INCUMPLIDA. Es un vil desprecio a esa clase trabajadora que aun lucha por hacer de la política algo más altruista y que después de tantas perdidas humanas y sufrimientos aspire a que se le dignifique su existencia y coraje con una REPARACIÓN QUE VALGA LA PENA.

Juan Carlos C. J.,
Exprisionero Político en el Exilio

Víctor Rosas Vergara, abogado

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